
Capitulo 16
Steve
Steve
Cuando Steve tenia doce años, apenas tenia amigos. Entre ir a la escuela y las practicas de piano, no le quedaba demaciado tiempo libre, y la persona con la que hablaba mas a menudo era con el reverendo Harris.
En aquella época de su vida, el piano se había convertido en una obsesión. Steve solía practicar entre cuatro y seis horas al dia, perdido en su mundo personal de melodías y compocisiones. Por aquellos tiempos, había ganado bastantes concursos tanto de ámbito local como estatal. Su madre sólo había asistido a uno de esos concursos, y su padre jamás asistío a ninguno. Steve solía acabar sentado en el asiento delantero del coche con el reverendo Harris mientras se desplazaban hasta Releigh o a Charlotte o a Atlanta o a Washintong, D.C. Se pasaban horas charlando, y a pesar de que el reverendo Harris era un hombre religioso y siempre mencionaba a Dios en prácticamente todas sus conversaciones, tenía la habilidad de comentar con toda la naturalidad de una persona oriunda de Chicago el papel insignificante del equipo de los Cubs en la Liga Nacional de Béisbol.
El reverendo Harris era un hombre afable que llevaba una vida muy ajetreada. Se tomaba muy enserio su vocacíon, y durante casi todas las tardes se dedicaba a atender a su rebaño, o bien yendo al hospital o a algún funeral, o bien visitando a los miembros de la congregacíon que había acabado por considerar sus amigos. Oficiaba bodas y bautizos los fines de semana, se encargaba de la catequesis los miércoles por la noche, y los martes y los jueves ensayaba con el coro de la iglesia. Pero cada atardecer, antes de que anocheciera, lloviera o no, se reservaba una hora para caminar por la playa solo. Cuando regresaba, Steve a menudo se maravillaba al constatar que aquella hora de soledad era justo lo que el reverendo necesitaba. Había algo reposado y apacible en su expresión cuando regresaba de su paseo diario. Steve había dado por hecho que era una forma en que el reverendo tenía de exigir un poco de soledad, hasta que un día se lo preguntó directamente.
-No-le contestó el reverendo-. No voy a la playa para estar solo, porque eso no es posible. Voy a pasear y a hablar con Dios.
-¿Quiere decir que reza?
-No-volvió a responder el reverendo-. Quiero decir que hablo. Nunca olvides que Dios es tu amigo. Y como todos los amigos, Él desea escuchar lo que te pasa. Tanto si es bueno como si es malo, tanto si es algo que te aflige o que te llena de rabia, e incluso cuando te estás cuestionando por qué tienen que suceder cosas tan terribles en el mundo. Así que hablo con él.
-¿Y qué le dice?
-¿Qué le dices a tus amigos?
-No tengo amigos.-Steve esbozó una sonrisa afligida-.
Por lo menos, nadie con quien hablar.
El reverendo Harris depositó una mano reconfortante en su hombro.
-Me tienes a mi.-Cuando Steve no respondió, el reverendo Harris le dio un palmadita en el hombro-. Mira hablo con Él del mismo modo que hablamos tú y yo.
-¿Y Él te contesta?-Steve parecía escéptico.
-Siempre.
-¿Y puede oírlo?
-Sí, aunque no a través del oído.-Puso una mano sobre el pecho-. Aquí oigo sus respuestas. Aquí percibo su presencia.
...
En aquella época de su vida, el piano se había convertido en una obsesión. Steve solía practicar entre cuatro y seis horas al dia, perdido en su mundo personal de melodías y compocisiones. Por aquellos tiempos, había ganado bastantes concursos tanto de ámbito local como estatal. Su madre sólo había asistido a uno de esos concursos, y su padre jamás asistío a ninguno. Steve solía acabar sentado en el asiento delantero del coche con el reverendo Harris mientras se desplazaban hasta Releigh o a Charlotte o a Atlanta o a Washintong, D.C. Se pasaban horas charlando, y a pesar de que el reverendo Harris era un hombre religioso y siempre mencionaba a Dios en prácticamente todas sus conversaciones, tenía la habilidad de comentar con toda la naturalidad de una persona oriunda de Chicago el papel insignificante del equipo de los Cubs en la Liga Nacional de Béisbol.
El reverendo Harris era un hombre afable que llevaba una vida muy ajetreada. Se tomaba muy enserio su vocacíon, y durante casi todas las tardes se dedicaba a atender a su rebaño, o bien yendo al hospital o a algún funeral, o bien visitando a los miembros de la congregacíon que había acabado por considerar sus amigos. Oficiaba bodas y bautizos los fines de semana, se encargaba de la catequesis los miércoles por la noche, y los martes y los jueves ensayaba con el coro de la iglesia. Pero cada atardecer, antes de que anocheciera, lloviera o no, se reservaba una hora para caminar por la playa solo. Cuando regresaba, Steve a menudo se maravillaba al constatar que aquella hora de soledad era justo lo que el reverendo necesitaba. Había algo reposado y apacible en su expresión cuando regresaba de su paseo diario. Steve había dado por hecho que era una forma en que el reverendo tenía de exigir un poco de soledad, hasta que un día se lo preguntó directamente.
-No-le contestó el reverendo-. No voy a la playa para estar solo, porque eso no es posible. Voy a pasear y a hablar con Dios.
-¿Quiere decir que reza?
-No-volvió a responder el reverendo-. Quiero decir que hablo. Nunca olvides que Dios es tu amigo. Y como todos los amigos, Él desea escuchar lo que te pasa. Tanto si es bueno como si es malo, tanto si es algo que te aflige o que te llena de rabia, e incluso cuando te estás cuestionando por qué tienen que suceder cosas tan terribles en el mundo. Así que hablo con él.
-¿Y qué le dice?
-¿Qué le dices a tus amigos?
-No tengo amigos.-Steve esbozó una sonrisa afligida-.
Por lo menos, nadie con quien hablar.
El reverendo Harris depositó una mano reconfortante en su hombro.
-Me tienes a mi.-Cuando Steve no respondió, el reverendo Harris le dio un palmadita en el hombro-. Mira hablo con Él del mismo modo que hablamos tú y yo.
-¿Y Él te contesta?-Steve parecía escéptico.
-Siempre.
-¿Y puede oírlo?
-Sí, aunque no a través del oído.-Puso una mano sobre el pecho-. Aquí oigo sus respuestas. Aquí percibo su presencia.
...
Amé este capitulo siento que quieren explicar acerca
de lo que es creer; que aveces lo haces porque asi te
lo dice tu corazon; la persona no esta presente en vida
pero en tu corazon existe&asi es como vez que la persona
tiene la forma de creer en alguien la forma de que confia
en que ahy en alguna parte existe esa persona ese "ser"
( es importante saber creer; confiar en alguien sentir el amor de alguien )
"We all want to believe in love We all want to believe in something Bigger than just us"
de lo que es creer; que aveces lo haces porque asi te
lo dice tu corazon; la persona no esta presente en vida
pero en tu corazon existe&asi es como vez que la persona
tiene la forma de creer en alguien la forma de que confia
en que ahy en alguna parte existe esa persona ese "ser"
( es importante saber creer; confiar en alguien sentir el amor de alguien )
"We all want to believe in love We all want to believe in something Bigger than just us"
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